Dulcinea o la desesperación del ser
No me declare amor
aquel que me idealiza
y que espera de mí
la gloria de su nombre.
No me una a su sueño
aquel que no me deja
mostrarme en mis batallas.
No quiero que por mí
escriba otro mi vida.
Yo soy Aldonza…
ni por un instante más
permitiré a la Historia
que venda sus mentiras.
Señora y dama soy
en cuanto que por mí
mis horas se construyen.
No son mis días
seda de descansado reino.
Yo salgo al campo y sufro,
Yo sudo mis manjares.
Y sé de cierto
que nadie me resuelve
la cotidiana vida
que sostiene mi cuerpo.
Dueña y señora soy
Del valor de afrontar
la noche y las mañanas.
Nunca me preguntó
Si quería mi nombre
Unido a su locura.
Nunca me dejó hablar
de lo que yo pensaba.
Me condena a llevar
un nombre y una fama
que yo no decidí.
Mi belleza es la mía,
No la que él ha inventado.
Declaro que no quiero
más nombre que el de Aldonza.
Declaro que mi amor
Sólo será entregado
Cuando yo lo decida.
Se ha dicho que si existo,
es gracias a la mente
de un hombre atormentado.
Pero yo soy sin él,
Yo tengo mi persona ,
que nadie la dibuje ,
que nadie la enmascare.
Una mujer yo soy,
No quiero más razón,
Ni más prestada gloria.
( ITAUBA )




