Soneto de la noche clara

En esta clara noche ya rendida,

La cal de las estrellas y la pura

Flor de almendro, que brota con premura,

Una mujer contempla la embestida.

De la sombra, ya oculta y ya dormida

Bajo este fuego azul que es la ventura

Del espacio, perenne arquitectura,

Sublime joyería de alma herida.

El iris de la noche siempre es nuevo,

Como el campo que anuncia ya su verde

Y propaga ese aroma ya longevo.

Yo gozo de la luz y me conmuevo

Con tanta claridad que ya me muerde

Esta cobarde fe; venzo y me atrevo.

Ignacia Ramos.

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Asociación

Quiero asociarme contigo,

Y depositar en ti toda mi confianza,

Todo lo que he ido acumulando

Durante toda mi vida lo pongo en tus manos

Para lograr un fin común.

Deseo que el único ánimo de lucro

Sea el de la amistad más sincera,

Una asociación, cuyas ganancias,

Sea la de la cultura, la de las palabras.

Esas palabras que allanan caminos

Inaccesibles, esas palabras,

Que nos hacen estar juntos,

Aunque sea en la distancia.

Que nuestro logro sea el darnos

Los unos a los otros, y aliar,

Nuestras miradas para hablarnos con los ojos.

Que trabajemos juntos codo con codo

Y enlazar nuestras manos

Sin que nos importe el color de nuestra piel,

Que formemos parte de un todo,

Y nuestros beneficios sean el ansia y el deseo

De nuestras ilusiones y creencias.

Para que en el respeto mutuo,

Sigamos creciendo como personas,

Y como seres humanos, incorporar la voz

Nuestras voces, alzadas como olas,

Para crear sobre el mundo

Un arco iris de esperanza.

Ignacia Ramos.