Soneto de la noche clara

En esta clara noche ya rendida,
La cal de las estrellas y la pura
Flor de almendro, que brota con premura,
Una mujer contempla la embestida.
De la sombra, ya oculta y ya dormida
Bajo este fuego azul que es la ventura
Del espacio, perenne arquitectura,
Sublime joyería de alma herida.
El iris de la noche siempre es nuevo,
Como el campo que anuncia ya su verde
Y propaga ese aroma ya longevo.
Yo gozo de la luz y me conmuevo
Con tanta claridad que ya me muerde
Esta cobarde fe; venzo y me atrevo.
Ignacia Ramos.





