Qué es Crisálida

Crisálida nace de un grupo de mujeres del Centro de Educación Permanente “Dionisio Montero.” Inevitablemente pues es un programa de carácter formativo. Muestra el universo femenino en todos sus ámbitos, intereses y realidades porque entendemos que las banderas son sólo eso, banderas. Y a veces, dejándonos llevar por ellas corremos el peligro que, a poco de viento, se nos enreden en la cara y no nos permitan ver. O que, precisamente por ondear abiertas a vientos favorables en todo el espacio de su tela, no permitan que se nos vea.
Hablamos andaluz. Y en andaluz entendemos el mundo. Un intento de ocultarlo para decir lo que queremos decir, desemboca en un decir equivocadamente. También la honestidad tiene su mar en Crisálida. ¿Por qué no? Y la valentía un más allá de la cámara y un más acá del sofá. ¿A qué no mostrarla?
La televisión es una ventana al mundo. O el mundo en una ventana, que también. Pero, la ventana guioniza, prepara, estiliza, maquilla, preacuerda,… con el mundo que va mostrar y el mundo que aparece en ella es segmentario, interesado, volátil, rápido, parcial,… Crisálida muestra la trastienda. En Crisálida jamás se corta en edición o en realización un total. En Crisálida se repite grabación hasta que, quien hace uso de la palabra, la usa justo en los términos que quiere hacerlo porque es su palabra. Nuestra palabra. La manipulación en Crisálida no procede. La dignidad, si. Por supuesto.
Los Juicios de valor son importantes en la medida que sea necesaria una balanza para medir y el peso obtenido en más o en menos de cada platillo ofrezca utilidad en el hacer. Pero a veces, por su inutilidad también hay que saber prescindir de ella. Una imagen o mil palabras. Mil palabras o una imagen. ¿A qué medir lo innecesariamente medible? La palabra y la imagen cohabitan en Crisálida. Cada una en su medida. La palabra y la imagen en  nosotras. Palabra e imagen exentas de juicios de valor. Imagen y palabra alejadas en siempre de absurdas comparaciones de quién de ellas en más. O en menos.
Crisálida es la valentía de tres manos que se entrelazan. Tres. La primera, un grupo de mujeres que deciden su participación en el uso de la palabra, en suma a su  imagen, para decir. La segunda su plasmación en diferentes formatos: un programa en un medio de comunicación local, una revista, y este medio digital. Y la tercera, una espectadora, o espectador, que se entiende en suma para la creación cuando, libremente, asume su parte de protagonismo.


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