Se presenta el primer número de la revista de Crisálida bajo el título de La Conquista de la Cultura

Un centenar y medio de personas se dieron cita en la presentación del primer número de la revista que edita el Colectivo de Mujeres Crisálida, que tendrá una periodicidad cuatrimestral. Es “La Conquista de la Cultura” el título elegido para dar nombre a esta primera edición, en la que en sus 23 páginas, el colectivo analiza a la Cultura desde distintas perspectivas. El acto que ha supuesto además la segunda actividad pública que desarrolla Crisálida ha servido para presentar la exposición de pinturas de la artista María del Carmen Martín, así como la muestra fotográfica de Juana María Montiel, denominada “Cerrado por derribo”. Doce imágenes transgresoras y reivindicativas en las que de manera gráfica las integrantes de Crisálida representan y protestan por muchos de los tópicos

Que se atribuyen al género.

Crisálida lo componen un grupo interdisciplinar que en principio nace hace 3 años de un conjunto de mujeres que se unen desde lo colectivo con el objeto de conquistar y hacerse partícipes en la Cultura desde muy distintos ángulos, como la pintura, la poesía, la fotografía y el análisis de la realidad desde un punto de vista filológico, pedagógico, antropológico y periodístico con la perspectiva de género como protagonista, y que viene de manos de José Antonio Ureba, Marisol Gómez, Victoria Borrell y Alma Baro, respectivamente. Todo ello en conjunto se difunde y alcanza su máxima expresión a través de su programa, ahora su revista, y esta, su página web.

Alma Baro

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Nunca este ser

Nunca este ser, pudo con la alegría,

Si pudo atemorizar, promover la tristeza

Como un artificio cruel emboscado

En las sombras.

Ese pretender a los abismos,

Sin trastocarse formas,

Con la dimensión extraña del gozo,

Sin abandonar nunca el gemido de la fuerza.

Nunca este ser, pudo con estos,

Retoños de agreste dulzura,

Donde él, hacía brotar las voces,

Las frías bocas,

Los fríos labios sin bullicio

Que escoltan besos.

Esos instrumentos,

Que continuamente, pone en desuso

El desamor, traspasando el día

Y sus recelos,

Quebrados días, dormidos

En el ojo de la luz,

Que pinta el alba de un murmullo

Incierto.

Esa destreza de arena

Diáfana lluvia, que el cielo

Sacrifica y la disemina

Sobre la fecunda tierra

Y la sombra delirante y profana

Que ejecuta el incendio,

Abrasadoramente, por donde

La tempestad alza sus proezas.

Nunca este ser, pudo con la alegría

Sí pudo suscitar el mutismo

Acosado y dócil, deslizándose

Por mares de yerbas impacientes.

Ya sé que fuimos náufragos quebradizos,

Que nadan en las orillas postreras,

en que los hombres y mujeres,

zozobran sin luz.

Cubiertos de algas y oscuras lunas,

Para perderse por los senderos,

inciertos del mundo,

donde brota el llanto,

de sangre y espuma.

Sal en los ojos convulsos,

Que rastrean la noche, adentrándola

Por las pupilas, acercándonos

Peligrosamente a las sombras

Que minan nuestros destinos.

Ignacia Ramos