Gracias

Gracias. Gracias a cuantas colaboraciones desde la gratuidad realizaste a lo largo de estos ya más de tres años en nuestra trayectoria. Gracias por haber creído en este proyecto común y por tu disposición a verter en él tu “quiero decir” arropado valientemente en tus conocimientos. Gracias por haber cogido el teléfono, por haber leído el mensaje y por haber contestado al e-mail. Gracias por dedicarme esa porción de tu tiempo sin hipotecas, tiempo que era tuyo, que sólo a ti pertenecía y que me lo regalaste para que fuera nuestro en hacer. Gracias porque pese a que la vida puso todo su empeño en empujarnos a transitar por caminos paralelos, tú no acataste ni su orden ni su capricho y trazaste en la perpendicularidad del cariño nuestros puntos de encuentro bien buscándome, o bien haciéndote por mí encontrar. Gracias por haber aceptado el reto de arrojar la exacta dosis en el decir de tu palabra. Y gracias por ese café con el que de seguro no arreglamos el mundo pero desde el que nos supimos coincidentes en pequeños sorbitos de verdad y que ajenas a la vanidad en su arreglo, nos propusimos posicionarnos en él desde el ángulo de nuestra fracción del hacer conjunto en conjugar verbos.

Y gracias. Gracias por haber compartido conmigo esta aventura de la curiosidad. Gracias por haberte bañado en el lago de la poesía aun a sabiendas de la no custodia de nuestro ropaje y desnudas, chapotear conmigo moviendo las aguas de la palabra. Gracias por tu valentía. Gracias por tu generosidad, por tu esfuerzo y por tu experiencia que colocaste en la bandeja y que compartiste en comer. Gracias por haberle echado un ojo a la cazuela y haber señalado la falta en el guiso del color del azafrán para después regalármelo. Gracias por cada martes haber venido con el miedo esfumado en los bolsillos al canto de canciones de cuna. Gracias por tu mano

todavía embarrada de jabón verde hecho a volteos en recuerdos con el palo de una rama de olivo. Gracias por el timbre de tu sonrisa que llamó a la mía y sonrientes nos dibujó.

Y gracias. Gracias por posibilitar el espacio de nuestro hacer. Gracias por haber cargado la cámara. Por haber encendido la luz. Gracias por el cable que conectaste al foco que iluminó cada rostro a ras del, sin aspavientos, ventilador. Gracias por buscar el grado exacto en el montaje de audio sin distorsionar ninuestra voz, ni nuestra palabra. Gracias por tu valentía. Por tu generosidad. Por tu “no hay problema, tranquila, lo haremos y estará”. Gracias por los retos que sólo por nuestro nombre asumiste sin nada pedir a cambio por haberlos asumido. Gracias por traducirte a cotidiano, por hacerte no más que en normalidad el barullo que cada martes dibujaba nuestro empeño y nuestra querencia. Gracias por la porción de aire que nos ofreciste y regalaste. Gracias por acoger nuestro hueco en tu programación.

GRACIAS. Gracias. Y Gracias. Gracias a todas las colaboraciones que a lo largo de más de tres años se han aportado. Gracias a las mujeres del Equipo de Redacción. Y gracias a Chiclana Televisión¿.

Saben? Aún nos queda tanto por hacer. Tanto por descubrir. Tanto por conocer. Tanto que mostrar. Aún nos queda tanto por decir y por decirnos… tanto por crear. De seguro, nos queda tanto…

Manuela Casal Alba

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Sentir como se duermen los sueños…

Sentir como se duermen los sueños, como con los años, paso a paso, y vuelo a vuelo, cual mariposas de vivos colores la juventud pasa quedando en su lugar los sueños.

Aunque camine con el gozo de saberte hútil sin querer ver como saborea dentro de ti, el más íntimo de los deseos.

Evocar, por el propio ego, a decir palabras y metáforas idealistas, queriendo susurrar entre dientes los momentos tuyos más ocultos, expresando a los demás a hurtadillas tus gozos sin gritos, sólo con la voz y dejaré constancia de tu forma de escribir. Es equivalente, a desnudarse en público.

A pesar de que tengo mil propuestas, mil versos, son tanto los suelos, tanta la vida, tendré que aspirar y respirar, aspirar hondo, respirar fuerte, para así perder la timidez, para poder dar a los demás el disfrute de lo que yo siento, hacerles partícipes de mis sueños.

Si pudiera con la palabra conquistar de tal manera que solo fuera una voz y el vuelo de mariposas, hay aún crisálida, el yo de no existir, sólo los sueños solo, sin más, sólo y verso dentro del sueño de un poeta.

Carmen Rodríguez